This Song #26

Noviembre 27, 2009 Ragtime Willie Deja un comentario

“Mister Jones”, compuesta por Charly García, interpretada por Tequila. Incluida en su álbum “Rock and Roll”, publicado en 1979

Mr. Jones abrió la puerta,
vio a su madre recién muerta…
y la sangre del chaleco se limpió

Guardó a su madre en el ropero,
le puso más leña al fuego…
y el invierno muy crudo se avecinó

Llamó a su esposa y le dijo:
mamá está muerta en el ropero…
por supuesto si yo la asesiné…;
Ella puso mal la mesa, le hundió un hacha en la cabeza…
y la sangre el tapizado me manchó

Y Mr. Jones trabajaba, y su esposa asesinaba
y los chicos correteaban por ahí
se comió a los pájaritos, los perros y los gatitos…
y otros bichos que vagaban por ahí

Y llegó la policía,
con dos carros y un tranvía…
para a toda la familia encarcelar

Yo no sé porque el sargento,
me lleva al destacamento…
si somos una familia muy normal…
si somos una familia muy normal…
bom, bom, bom
si somos una familia muy normal…

Categorías:múSica

Living In The Material World

Noviembre 27, 2009 Ragtime Willie Deja un comentario

Categorías:DarK HoRsE

You’ve Got To Hide Your Love Away

Noviembre 26, 2009 Ragtime Willie 1 Comentario

Categorías:BEATLESONGS

La Ideología Del Humor

Noviembre 26, 2009 Ragtime Willie Deja un comentario

 

 

Una entrevista al genial guionista y escritor Rafael Azcona, una de las miradas más lúcidas, críticas y ácidas que España ha tenido en el siglo XX. Saber mirar es la clave.

 

Por Esteve Rimbau.

 

Esta es la primera parte

 

Nosferatu: Casualmente, ayer vimos dos escenas de películas basadas en guiones tuyos. Tanto El pisito (Marco Ferreri, 1958) como El verdugo / La ballata del boia (Luis García Berlanga, 1963) abordan el tema de la vivienda desde una perspectiva sarcástica derivada de la dificultad de los pobres para hacerse con un piso, lo cual plantea una doble pregunta: ¿Hay un humor de derechas y otro de izquierdas? ¿Es lícito reírse de los pobres?

 

Rafael Azcona: Se dice que el humor es de derechas. Es algo que vengo oyendo durante toda mi vida, pero con lo que no acabo de estar de acuerdo. Habrá humoristas que como ciudadanos sean de derechas y otros que sean de izquierdas, pero el humor, hasta el más cándido, siempre es corrosivo. Se han dado cincuenta mil definiciones del humor; personalmente, me quedo con la que dice que es una manera de ver el mundo. Respecto a esas dos secuencias que mencionáis, rechazo que hagan irrisión de los pobres. Para empezar, todos somos más o menos pobres, más o menos paralíticos y más o menos estúpidos, porque incluso Bill Gates quiere tener más dinero, Fermín Cacho bajar sus marcas y Einstein, en su día, quiso dejar claro, de una vez y para siempre, el lío ése del Cosmos; hay que ser definitivamente imbécil para creer que uno es perfecto. Dicho esto, jamás me he reído de los desgraciados -en todo caso, me he reído con ellos, como un colega- y en la medida en que puedo ser tierno -algo que está por ver- sus desgracias me han enternecido. De quienes en esas secuencias se hace irrisión es de aquello y de aquellos que condenan a esa pobre gente a ser como es y a hacer lo que hace. A primera vista parece que el hombre, ante los problemas que le plantea la vida, puede optar por el «sí» o por el «no». Pero debe de ser falso, porque demasiado a menudo se ve obligado por las circunstancias a decir «sí», y entonces el hombre se jode, en esas películas, uno de los personajes dice sí a ser verdugo y el otro a casarse con una vieja, y en los dos casos lo hacen bajo presiones aplastantes que los dejan laminados. José Luis García Sánchez explicaba muy bien todo esto cuando le preguntaban qué había detrás de Adiós con el corazón… (2000), la última historia que hemos hecho juntos. ¿Con qué frase se podría sintetizar la película?, le preguntaban. Y él respondió: «Es facilísimo: Las sardinas intentan no ser comidas por los tiburones». En El pisito el protagonista es víctima no sólo de un Estado incapaz de ofrecerle una vivienda, sino también de su novia, obligada por el genio de la especie a ser fecundada y transmitir genes. En El verdugo / La ballata del boia sucede algo parecido, con la variante de que en este caso el Estado es capaz de convertir al personaje en asesino: legal, pero asesino. Claro, si eso se cuenta en clave realista, la cosa se puede quedar en un dramón, pero a la realidad se le da una vuelta de tuerca, y ahí está el humor.

 

Nosferatu: Volviendo a la ideología del humor, no es lo mismo reírse de los personajes de El pisito o El verdugo / La ballata del boia que de los Leguineche de La escopeta nacional (Luis García Berlanga, 1978) y sus secuelas.

 

Rafael Azcona: De entrada, los Leguineche son tan pobres y tan miserables como los otros. Yo jamás me he ocupado de los ricos de verdad: no sé cómo son, a mí nunca me han invitado a comer. Y me pasmo cuando leo novelas o veo películas que cuentan cómo viven los millonarios. ¡Si ni los novelistas ni los directores lo saben! ¡Si los ricos de verdad sólo se relacionan con ellos mismos! El viejo Azorín, cuando le dio por ir al cine porque hacía frío en su casa y el cine resultaba más confortable que el brasero, quiso sacarle partido a las tres pesetas de la entrada y empezó a escribir artículos sobre cine en ABC artículos que después reunió en un libro, El cine y el momento. No lo he vuelto a leer, pero creo recordar que en uno de esos artículos, ese hombre que ya estaba medio gagá (si es que no lo estuvo toda la vida) contaba que había visto una película que se desarrollaba en la Bolsa de Nueva York y en la que se trataban problemas financieros que ni él, ni mucho menos el resto de la humilde audiencia, podían entender. Sin embargo, decía Azorín, todos seguían con muchísimo interés lo que sucedía en la pantalla. ¿Por qué? Porque los personajes de la trama estaban representados por egregios ejemplares humanos. Se refería a Gary Cooper, supongo, y lo que le sucedía al viejo Azorín con esa película me pasa a mí con muchísimas más, por ejemplo con El halcón maltés (The Maltese Falcon; John Huston, 1941), que he visto varias veces sin entenderla nunca pero siempre sin aburrirme. ¿Por qué? Dejemos a los millonarios y hablemos un poco de cine negro que, aparte de contar con Humphrey Bogart, utiliza personajes con apellidos dificilísimos de retener (incluso para los americanos, que ya se sabe que se pasan la vida deletreándoselos). Pero haga usted El sueño eterno (The Big Sleep; Howard Hawks, 1946) con tíos que se apelliden García, Fernández o Pérez y verá cómo el público no se deja embaucar.

Categorías:Azcona

Gainsbourg

Noviembre 26, 2009 Ragtime Willie Deja un comentario

No es el viejo Serge, del que se dedicarán varios posts, por su grandeza e intensidad creativa. Es su hija Charlotte (su madre es Jane Birkin), en una canción con Beck y con un vídeo oficial más que interesante

Charlotte Gainsbourg “Heaven Can Wait” from Beck Hansen on Vimeo.

Categorías:múSica

This Song #25

Noviembre 26, 2009 Ragtime Willie Deja un comentario

“Time Of The Season”, compuesta por Rod Argent e interpretada por The Zombies. Incluida en su álbum “Oddeseyand Oracle”, publicado en abril de 1968.

 

 

It’s the time of the season
When the love runs high
In this time, give it to me easy
And let me try
With pleasured hands

To take you and the sun to
Promised lands
To show you every one
It’s the time of the season for loving

What’s your name?
(What’s your name?)
Who’s your daddy?
(Who’s your daddy? He rich?)
Is he rich like me?

Has he taken
(Has he taken)
Any time
(Any time to show)
To show you what you need to live?
Tell it to me slowly
Tell you what?
I really want to know
It’s the time of the season for loving

What’s your name?
(What’s your name?)
Who’s your daddy?
(Who’s your daddy? He rich?)
Is he rich like me?

Has he taken
(Has he taken)
Any time
(Any time to show)
To show you what you need to live?
Tell it to me slowly
Tell you what?
I really want to know
It’s the time of the season for loving

 

Categorías:múSica

Unconsciousness Rules

Noviembre 26, 2009 Ragtime Willie Deja un comentario

Categorías:DarK HoRsE

Keaton y La Publicidad

Noviembre 25, 2009 Ragtime Willie 1 Comentario

El genial Buster Keaton haciendo publicidad de Alka Seltzer para sobrevivir en sus días de olvido y abandono…..

 

Categorías:ADS

Piano Man #3

Noviembre 25, 2009 Ragtime Willie 2 comentarios

 

Los ecos del piano siempre se personifican en las carcajadas y sonidos guturales de un hombre que llevó el arte pianístico a cotas nunca alcanzadas, sencillamente porque el piano de Earl Hines solo le pertenece a él y no puede atribuírsele a ningún otro. Perteneciente a la generación del glorioso swing, resucitó en los años sesenta para interpretar un sonido completamente innovador, barroco, nunca antes escuchado en los círculos jazzísticos ni musicales.

 

Hines nace en Pittsburg en los albores del siglo XX, y envuelto en música: sus padres eran ambos músicos y Hines respiraba la música hasta tal punto que decidió tocar la corneta, derivando hacia el piano muy pronto. Un instrumento mucho menos estridente y más cómodo.

 

A los diecisiete ya empezó a tocar el instrumento de manera profesional en los locales de su ciudad natal. Pero su salto cualitativo se produce cuando se marcha a Chicago en 1925, en donde se topa con Louis Armstrong, por entonces un trompetista bastante desconocido. Pronto se hacen amigos y comparten sensibilidad musical. Dos años más tarde, Eral Hines se convierte en pianista y director musical de la banda de Louis Armstrong.

 

 

Hines, ya por entonces empezaba a perfilar su estilo innovador: arpegios similares a los producidos por su trompetista, la magnificencia del instrumento. Hines pujaba para que su piano no fuera un mero relleno en la banda de Satchmo.

 

En 1928, comienza la independencia del músico y Hines forma su propia banda: comienza su etapa inolvidable en el club Grand Terrace de Chicago, regentado, a través de hombres de paja, por un tal Al Capone. Una etapa legendaria, donde Hines forjó su enorme reputación e influencia sobre dos de otros pianistas adorados por éste que suscribe: Jay McShann y el sobrenatural Art Tatum.

 

Pero la era del swing tocaba su fin en los años cuarenta. A finales de esa década Hines abraza de nuevo al gran Satchmo, participando en varios combos de sus All Stara. Y toca fondo. Insatisfecho con la época y agotado, Hines se retira a Oakland, en California, dispuesto a disfrutar de una pre jubilación merecida.

 

 

Pero, vericuetos del destino, la jubilación del gran pianista no estaba cerca: en 1964, a través del promotor de jazz y amigo de Hines, Stanley Dance, el pianista reaparece en Nueva York para dar una serie de conciertos en solitario. Y la resurrección acaece. La ciudad cae rendida a su encanto.

 

Y su estilo se desborda: Hines, solo al piano, se asmeja a una gran orquesta con un solo instrumento: su piano es deliciosamente barroco, su mano izquierda un milagro rítmico. Esta etapa ensalzan a Hines como un pianista glorioso. Siempre me he sentido plenamente identificado por el contagioso optimismo y ritmo endiablado del piano del Padre del piano moderno, lo que es mucho decir. La sonrisa gutural de Hines y su expresividad melódica son altamente adictivas.

 

Muere en 1983. En su tumba, un perfecto y sencillo obituario: PIANO MAN.

 

 

 

Categorías:PiaNo

She’s Leaving Home

Noviembre 25, 2009 Ragtime Willie 1 Comentario

Categorías:BEATLESONGS