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Archive for noviembre 18, 2009

Why Don’t We Do It In The Road?

noviembre 18, 2009 1 comentario

Categorías:BEATLESONGS

La Linterna Mágica #4

noviembre 18, 2009 1 comentario

Esta película inolvidable me abrió las puertas esperanzadoras al panorama del cine italiano. Siempre seré un ferviente devoto de aquellos clásicos imprescindibles de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, con algunas excepciones sementeras. Nunca podré olvidar la ferviente hilaridad con la que asistí, junto a mi padre (verdadero artífice de mi pasión por el arte cinematográfico italiano) al visionado doméstico de esta película. Sus imágenes, sus actores, la picaresca en estado puro, entroncando con nuestra mejor escuela de escritores, desde aquél tipo desconocido que escribió esa maravilla conocida como “El Lazarillo de Tormes” pasando por Quevedo, y llegando a esa herencia del mejor cine italiano, de la escritura ácida de Rafael Azcona.

Su director, Mario Monicelli fue un completo artista cinematográfico y un excelente guionista y escritor. Incluso realizó sus incursiones interpretativas en varias películas de amigos. Es difícil quedarse con una de sus geniales películas……..algunas de ellas poblarán, seguramente, este modesto homenaje al arte de masas del siglo XX. Pero creo que “I Soliti Ignoti”, mejor conocida en España como “Rufufú” es un exponente esencial de su mejor cine.

Mario Monicelli

Lo que más me impresionó  de esta obra corrosivamente amarga y desternillantemente cómica a la vez, es el impresionante plantel de actores que alberga: en primer lugar, el maestro Totó, un personaje aparte en el cine italiano y a quien dedicaré todo un post en este rincón de los ociosos; Vittorio Gassman, uno de los actores más impresionantes de los que tengo noticia; Marcello Mastroianni, un carácter insustituible; y la belleza insultante de la frágil, pero agresiva, Claudia Cardinale.

 

Con esta película, comenzó la increíble década de la comedia a’llitaliana, con imprescindibles con Dino Risi y el propio Monicelli, Pietro Fermi, Luigi Comencini, Antonio Pietrangeli, Steno, De Sica o Ettore Scola.

Mario Monicelli y Totó durante el rodaje de la película (1958)

Películas que diseccionaban en clave de farsa, de mordacidad sin piedad, la sociedad italiana, perfectamente transportable a la sociedad española. Sí, el cine italiano me ha regalado muchos momentos de placer, completamente insustituibles, irremplazables, inalienables. Y aquí comenzó todo.

Categorías:Cine

Circles

noviembre 18, 2009 1 comentario

Categorías:DarK HoRsE

España Descolorida

noviembre 18, 2009 1 comentario

Por azar he venido a leer, al compás de este verano, algunos libros de Azorín referidos a España y los españoles y caigo en la cuenta de lo poco que los españoles -no los políticos españoles, no los ciclistas, los toreros o los especuladores españoles-  y España -no las comunidades autónomas, no el Estado español-  han contado en la literatura o el periodismo de estos últimos veinte años.

De una parte ha interesado tanto la reconstitución del Estado español que proporcionalmente ha interesado apenas la cambiante fisonomía española. De otra parte, se ha celebrado tanto la integración de España en Europa y el panorama internacional que seguramente ha parecido cateto y pasado de época dirigir la vista a lo interior.

El caso es que desde hace demasiado no se habla de la real realidad española, cuya rápida y tumultuosa evolución constituye un fenómeno superlativo.

En los años 60 el trasvase de población del campo a la ciudad, del interior al extranjero supuso un movimiento migratorio como no se había conocido en la historia de Europa. Ese transtorno no cesaba de ser tratado en los libros y en los periódicos. Ahora la transfiguración de la cultura y las costumbres españolas en este último cuarto de siglo comporta una convulsión igual o superior y, sin embargo, no ha convocado ni la mitad del interés.

La política, los políticos, la política institucional, han ofuscado de tal modo la visión de todo lo demás que los medios parecen tuertos o ciegos  en el momento de reflejar la situación rural o urbana, la vida actual de los pueblos y las capitales, los nuevos hábitos de compra, de entretenimiento o de reunión. Incluso el espacio inaugural de Internet que afecta decisivamente la vida cotidiana de los adolescentes, los trabajadores y los matrimonios recientes aparece tan sólo a “fogononazos” y sin trabarse para dar cuenta de su inédita naturaleza. Con todo, la consecuencia viene a ser que habitamos este país como si residiéramos en una plataforma flotante y sobre cuya identidad nadie habla tanto por vergonzosa corrección como por suma ignorancia. De hecho, es muy probable que no haya país europeo con tan desvaída  pronunciación sobre sí. Ninguna nación que vindique menos su entidad, ninguna organización que, al cabo, posea un proyecto más tenue sobre su porvenir. Poblamos España como náufragos de procedencias locales o regionales y agregados en un mapa que, a fuerza de los desgarrones secesionistas, siente pudor de su cuerpo y, sorprendido, no sabe, no contesta, no conoce, ni se atreve a proponerse algo en común. ¿Bueno? ¿Malo? ¿Indiferente? Sin duda muy extraño y anómalo, demasiado anémico o anómico, tendente a la desgana colectiva y a la muy fácil desmoralización.

VICENTE VERDÚ

Categorías:aRtícuLos

This Song #19

noviembre 18, 2009 Dejar un comentario

“Brand New Start”, compuesta por Fabrizio Moretti e interpretada por Little Joy. Incluida en su álbum de debut “Little Joy”, publicado en 2008

Take advantage of the season
To take off your overcoat
The spirits will lift off those young men you provoke
But I’ll be laughing, knowing I will take you home

There ain’t no lover like the one I’ve got
Ain’t no lover like the one I’ve got
She and I have a brand new start
I gotta give all my love

All this time they had me thinking
Love’s a boat that’s slowly sinking
But you made the claim
Taking chances, embracing the change
I count my blessings knowing you will take me home

There ain’t no lover like the one I’ve got
Ain’t no lover like the one I’ve got
She and I have a brand new start
I gotta give all my love

I got time to hold my own
What’s a day when the years are on their way
I gotta say

There ain’t no lover like the one I’ve got
Ain’t no lover like the one I’ve got
She and I have a brand new start
I gotta give all my love

Categorías:múSica

Ettore Scola

noviembre 18, 2009 1 comentario

Siempre nos quedarán los grandes del cine. Harto de soportar una realidad que le provoca náuseas, el legendario Ettore Scola (Treviño, 1931) ha decidido pasar de “turista” de la lectura a “profesional”, lo cual significa “subrayar, releer una y otra vez y pensar en voz alta” además de realizar ilustraciones para los autores que ama: Tácito, Plutarco y todos los poetas grecolatinos, con especial atención a la picaresca española citando a Quevedo o el Lazarillo de Tormes.

Esa realidad que le repugna tiene como santo y seña a Berlusconi. Tal es el sentimiento de tristeza y amargura que invade al mítico cineasta, autor de títulos fundamentales del cine del último siglo como Una jornada particular (1977) o La familia (1987) que después de dirigir Gente di Roma (2003), su postrer homenaje a la Ciudad Eterna, decidió colgar los objetivos. El motivo es muy sencillo: “Italia ha sido protagonista de mis películas. Y para hacerlas hay que amar el contenido de lo que cuentas, y yo ya no amo a Italia”. O sea, que a la lista de agravios atribuibles al simpar Cavaliere hay que añadir uno: quitarle las ganas de trabajar. Ettore Scola recibe a El Cultural en el recién concluido Festival de Valladolid, donde actúa como presidente del Jurado, haciendo una excepción: ha dejado el cine y no tiene muchas ganas de hablar con periodistas.

Destino: el presente

Es un hombre serio, de gesto adusto y economía de palabras que desmonta todos los tópicos sobre los italianos. No es fácil hacerle hablar y quizá todo se deba a su poca afición a la nostalgia, una tentación que define como “peligrosa y reaccionaria”. “Siempre hay que mirar el presente”, añade, aunque ese presente le espante y lo haya apartado de las cámaras. Además, dice, “yo creo que con 35 películas dirigidas y 62 más como guionista he cumplido”. De sobra.

-Pero uno puede seguir amando algo aunque le espante. Usted ha realizado películas sobre la Italia del fascismo, como la célebre Una jornada particular o Competencia desleal (2001).

-Detesto a los nazis y el fascismo pero existía su reverso, la libertad. Ahora tenemos libertad y no veo reverso. Es un problema generalizado de valores, por llamarlo de alguna manera. Berlusconi ha sido la culminación de una situación cada vez más degradada en la que lo único que importa es el dinero, las mujeres y el éxito. Existe un sentimiento de egoísmo, de pensar sólo en el propio beneficio que lo ha invadido todo. Eso sí, aún no he perdido la esperanza de que eso disminuya.

Ideología e igualdad

Palabra de comunista convencido. Interrogado sobre una ideología que hoy casi suena a prehistoria, define su posición de manera sucinta: “Para mí el comunismo significa luchar por la igualdad, ni más ni menos”. Y vuelve a aparecer el nombre de Berlusconi, al que cita una y otra vez sin que nadie se lo pida.

-Usted ya no ama Italia, ¿pero sigue amando el cine?

-Por supuesto. Amo el cine que habla del hombre y sus problemas. Las buenas películas no escriben la biografía del director sino la del público. Por ejemplo, el cine de Buñuel no habla de él sino de mí. Por eso lo amo.

-¿Existe una manera de hacer películas “a la italiana”?

-Existe y nace con el neorrealismo. Ahí está el inicio de todo después del cine fascista. Fue un movimiento que conmovió al mundo, de Inglaterra a Francia pasando por España. A partir de ese amor por la realidad surgen todos los géneros, del melodrama a la comedia, Zavattini es el primer maestro en esta última ramificación. La comedia sigue siendo uno de mis géneros preferidos, me gusta esa forma de abordar desde la diversión los asuntos serios de la vida.

Zavattini

-¿Detecta la influencia del neorrealismo hoy en día?

-La detecto en el cine independiente de Estados Unidos, que es el mejor del mundo. Si uno ve ciertas películas americanas, podrá saber mucho de ese país.

-Se habla de un renacimiento del cine italiano, ¿suscribe esa idea?

-Hay dos directores muy interesantes: Matteo Garrone (Gomorra) y Paolo Sorrentino (Il Divo). Ellos demuestran que aún es posible hacer películas en mi país que disgusten al poder. También me gusta Marco Risi, pero ahí acaba todo.

-Al pensar en el cine italiano, es casi increíble que en un mismo momento coincidieran talentos tan asombrosos como el de Fellini, Rossellini, De Sica y el de usted mismo.

-Siempre ha sucedido así en todas las épocas históricas. De repente uno encuentra en el mismo lugar a grandes músicos, cineastas o pintores o no encuentra nada. La historia es como un paisaje en el que hay montañas y planicies.

Espíritu crítico

La pasión. Ese es el motivo por el que Ettore Scola asegura que ha trabajado incansablemente en el cine durante cincuenta años. Debutó como guionista en un ya lejano 1953 escribiendo Canzoni di mezzo secolo, donde comenzó a trabajar con el director Domenico Paolella con el que realizaría una decena de películas. Y en 1962, año en el que escribió para Dino Rissi el éxito internacional Il Sorpaso, fue el protagonista de esta película, Vittorio Gasman quien le convenció de que debía comenzar a dirigir. Aunque Scola deteste la nostalgia, no es difícil adivinar en el rostro del cineasta un halo de melancolía al recordar el episodio. Dos años después se ponía tras la cámara para dirigir su primer filme, la comedia Se permette parliamo di donne. A partir de aquí, ha tocado todos los palos: más comedia a la italiana en la famosa Feos, sucios y brutos (1976), los aires viscontianos de Una jornada particular, el drama en La terraza (1980), el género histórico en La noche de Varennes (1982) o la belleza crepuscular de ¿Qué hora es? (1989), donde dirigiría a Marcello Mastroiani por última vez.

-¿Está orgulloso de sus películas?

-Nunca las vuelvo a ver pero sí, me siento satisfecho. Para mí el cine siempre ha sido una vocación que surgía de la pasión y creo que todas, aunque las haya mejores y peores, han sido fieles a esa pasión. Se corresponden con lo que vivía y sentía en ese momento.

-¿Cree que el cine sirve para hacer un mundo mejor?

-No creo que las películas sirvan para construir un mundo mejor ni que lo transforme, pero sí deben servir para que los espectadores puedan comprenderlo. Un buen filme debe cultivar el espíritu crítico.

Juan SARDÁ

Categorías:aRtícuLos, Movies
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