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Gram Parsons


Descubrí a Gram Parsons a través de un disco fascinante de los Byrds, su “Sweetheart of the Rodeo”, un anticipo de lo que llegó a denominarse “country – rock” en los círculos especializados. Una auténtica maravilla en la que se incluían dos versiones desarmantes de dos temas de Dylan.

En ese disco, estando los Byrds en pleno proceso de reestructuración (algunos de sus componentes, especialmente el deslumbrante Gene Clark, se habían marchado del grupo; el lunático pero encantador, David Crosby también se había largado) contaron con los inestimables servicios de un tío llamado Gram, proveniente de una banda cuyo nombre estaba empapado de la psicodelia imperante por entonces, la International Submarine Band. Los Byrds conocieron a Parsons gracias al avezado ojo crítico del gran Chris Hillman uno de mis Byrds favoritos.

En el verano de 1968, durante una gira de los Byrds por el Reino Unido, Parsons entabla amistad con Keith Richards. De esta intensa amistad, los Stones se acercarían mucho más al “country”, escupiendo temas como “Wild Horses”, “Dead Flowers” o “Sweet Virginia”.

Disputas con los Byrds (especialmente con Roger McGuinn) provocan la salida de Parsons de la banda y, junto a Hillman, forma un nuevo grupo, los sensacionales “Flying Burrito Brothers”, con el alucinante “Sneeky” Pete Kleinow y con el extraordinario bajista y compositor Chris Etheridge. Y publican uno de mis discos favoritos El “Gilded Palace of Sin”.

Ahí acaeció mi segunda conexión con Parsons.

A través de Hendrik Röver, que, muchas veces, ejerce de guía musical, me agencié el disco doble que incluye los dos álbumes en solitario de Parsons: el titulado simplemente “GP” y el póstumo “Grievous Angel”. Personalmente me quedo con el primero, una auténtica gema con colaboraciones impactantes como James Burton a la guitarra (una auténtica leyenda de Lousiana, que ha tocado con Elvis, Johnny Cash, Roy Orbison o Jerry Lee Lewis), Rick Grech al bajo, Emmylou Harris a las voces o Al Perkins a la guitarra “steel”.

Sensibilidad extrema, Parsons cantaba con una pasión contenida que corta la respiración.

Una obra de arte que ayer escuché por primera vez en mucho tiempo. Y sigue brillando de manera inagotable.

Gram Parsons murió de sobredosis letal cuando solamente contaba con 26 años.

Categorías:múSica, peRsonaL
  1. septiembre 18, 2009 a las 6:55 pm

    Joder, gracias. Me encanta que alguien me explique y me enseñe cosas con la pasión que demuestras. Voy por el primer tema, pero no me pierdo los otros dos.

    Carpe Diem

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