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La Linterna Mágica #4


Esta película inolvidable me abrió las puertas esperanzadoras al panorama del cine italiano. Siempre seré un ferviente devoto de aquellos clásicos imprescindibles de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, con algunas excepciones sementeras. Nunca podré olvidar la ferviente hilaridad con la que asistí, junto a mi padre (verdadero artífice de mi pasión por el arte cinematográfico italiano) al visionado doméstico de esta película. Sus imágenes, sus actores, la picaresca en estado puro, entroncando con nuestra mejor escuela de escritores, desde aquél tipo desconocido que escribió esa maravilla conocida como “El Lazarillo de Tormes” pasando por Quevedo, y llegando a esa herencia del mejor cine italiano, de la escritura ácida de Rafael Azcona.

Su director, Mario Monicelli fue un completo artista cinematográfico y un excelente guionista y escritor. Incluso realizó sus incursiones interpretativas en varias películas de amigos. Es difícil quedarse con una de sus geniales películas……..algunas de ellas poblarán, seguramente, este modesto homenaje al arte de masas del siglo XX. Pero creo que “I Soliti Ignoti”, mejor conocida en España como “Rufufú” es un exponente esencial de su mejor cine.

Mario Monicelli

Lo que más me impresionó  de esta obra corrosivamente amarga y desternillantemente cómica a la vez, es el impresionante plantel de actores que alberga: en primer lugar, el maestro Totó, un personaje aparte en el cine italiano y a quien dedicaré todo un post en este rincón de los ociosos; Vittorio Gassman, uno de los actores más impresionantes de los que tengo noticia; Marcello Mastroianni, un carácter insustituible; y la belleza insultante de la frágil, pero agresiva, Claudia Cardinale.

 

Con esta película, comenzó la increíble década de la comedia a’llitaliana, con imprescindibles con Dino Risi y el propio Monicelli, Pietro Fermi, Luigi Comencini, Antonio Pietrangeli, Steno, De Sica o Ettore Scola.

Mario Monicelli y Totó durante el rodaje de la película (1958)

Películas que diseccionaban en clave de farsa, de mordacidad sin piedad, la sociedad italiana, perfectamente transportable a la sociedad española. Sí, el cine italiano me ha regalado muchos momentos de placer, completamente insustituibles, irremplazables, inalienables. Y aquí comenzó todo.

Categorías:Cine
  1. noviembre 19, 2009 a las 11:15 am

    Es que es una obra maestra, sin duda. Para visionarla una y otra vez…

    Carpe Diem

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