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Parte de Mi Historia


Entre un libro y otro (acabo de finalizar la mastodóntica novela “El Final del Desfile” del autor británico Ford Madox Ford y me apresto a la lectura de otra novela de hondo calado), casi siempre recurro a la lectura de viejos libros que me fascinaron en su día, simnplemente para comprobar su estado de ánimo y el mío propio, a veces, después de veinte años.

Los libros son amigos de uno. En aquellos que encontraste placer y complicidad, siempre surge la ocasión de volverles a encontrar. En unos casos, la complicidad íntima vuelve a surgir. Es lo que me ha pasado, por ejemplo con la genialidad de Mark Twain “Las Aventuras de Huckleberry Finn” o con la novela que ahora tengo en mis manos “Parte De Una Historia”.

Desde que recomendé a mi amiga Lola la atenta lectura de Ignacio Aldecoa, se renovaron mis ganas de volver a visitarle. Y he decidido hacerlo a través de la citada novela, su última novela, su última historia. Aldecoa ese escritor maldito, muerto a la edad que tengo yo ahora, un escritor milagroso que no pudo mostrar su asustante potencial, perfectamente expuesto en sus cuentos extraordinarios, en retazos de sus novelas y en este libro lúcidamente existencial.

Aldecoa es un escritor gráfico: sus imágenes literarias tienen un encaje perfecto en el cine y en la fotografía. Algunos relatos suyos fueron llevados al cine por otro escritor incomprendido y un director de cine completamente olvidado, Mario Camus. Ahí está la primera película de Camus “Young Sánchez”, la historia de un boxeador enfangado en el fracaso. “Los pájaros de Baden – Baden”, “Con el viento solano”

Aldecoa se bebía y se fumaba la vida compulsivamente. Un escritor aferrado a los perdedores, quizás porque él se presentía uno de ellos. Un escritor apegado a la gente corriente, una narrador de vidas banales, de vidas sacrificadas, de una dureza para muchos sobrenatural.Un escritor visionario, también de su propia autodestrucción, de su propia hecatombe.

Aldecoa, a pesarde ser de tierra adentro, fue un escritor de la mar. Le fascinaba la eternidad descarada de la mar.

Quizás, por todas estas cosas, pueda afirmar que Ignacio Aldecoa haya sido el escritor con quien más he disfrutado. El plecer de la lectura de Aldecoa es intransferible e infinito. O tal vez porque también me gusta imaginar vidas oscuras y porque no puedo vivir sin la mar.

Categorías:peRsonaL
  1. noviembre 23, 2009 a las 6:39 pm

    Gracias a ti y al tren se ha despertado mi dormido interés por la lectura.
    No es fácil encontrar escritores que jugueteen en tu interior para que tú disfrutes y ah! a veces no hay que irse muy lejos de tu circunstancial asentamiento ni de tu propia historia para encontrar estímulos como Aldecoa.
    Seguimos aprendiendo amigo!!

  2. noviembre 23, 2009 a las 7:06 pm

    Aldecoa… Creo que no he leido nada suyo, pecado imperdonable a tenor de tus palabras. Cuanta razón tienes con eso de los libros. Porque las historias de los libros las vivimos, de tal manera que volver a ellos es como volver a la vida propia.

    Carpe Diem

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