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KathLeen Turner


Recuerdo vivamente el impacto demoledor, energizante que supuso la visión de Kathleen Turner, como una perra en celo, a la vez que sumida en la delicadeza más sensual, en la gran película de ese excelente director llamado Lawrence Kasdan; guionista en sus comienzos (fue uno de los escritores de esa gozosa película “En Busca del Arca Perdida”), debutó en plaza precisamente con la torridez atmosférica y física de “Body Heat” o, recurriendo a su título en español, como era y sigue siendo habitual, horrorosamente traducido (su traducción aproximada sería “Calor Corporal”) “Fuego En El Cuerpo”.

La Turner me fascinó. De esas apariciones memorables que recordarás toda tu vida, esa mujer agresivamente sexual y, a la vez, hermosamente delicada y femenina. La película de Kasdan era asfixiante, con una atmósfera irrespirable, opresiva y casi mortal. Sensaciones, todas ellas, transmitidas por la lascivia de una Turner sibilina.

Y su voz ronca, exhibiendo su ferocidad y delimitando su territorio. Esa voz ¡Dios Mío!

Aparte de Kasdan, la propia Turner era una recién llegada al cine. Hija de diplomático, la Turner pronto cautivó a la escena cinematográfica por su turbadora sensualidad. El mismísimo John Huston comprendió el potencial de la Turner al incluirla en su película “Prizzi’s Honor”, junto al cautivador Jack Nicholson; Coppola la llama para protagonizar “Peggy Sue Got Married” (papel que le valió un nominación a los Oscar por mejor actriz) y protagoniza con Michael Douglas tres películas que la convierten en la verdadera musa femenina de los años ochenta, destacando la brutal “The War Of The Roses”, esa película tan cruelmente esperpéntica de Danny de Vito.

Otra visión completamente turbadora de la Turner, es la que ofrece en la oscura película de Ken Russell “Crimes Of Passion”, en la que interpreta a una mujer de doble personalidad, absolutamente desazonadora, sexualmente morbosa y con su punto sado.

Problemas de salud, la retiran del cine y no vuelve a aparecer en ninguna película de renombre (recuerdo su papel de madre en la primera película de Sofía Coppola “Las Vírgenes Suicidas”). Sin embargo, para mí siempre será el referente sexual de esos años ochenta que fueron los de mi adolescencia.

Categorías:Las damas
  1. noviembre 25, 2009 a las 6:13 pm

    Lo era, lo era… gracias por el recuerdo.

    Carpe Diem

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