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La Linterna Mágica #5


Siempre recordaré con estremecimiento la banda sonora original de una película que contiene los mejores ingredientes que resultan en la elaboración de una obra maestra: pinceladas cómicas, para un trasfondo dramáticamente trágico.

Una historia de amor como la gran mayoría, la descomposición de la enérgica reacción química que se produce con el enamoramiento, en los primeros años de noviazgo………la vida se presenta radiante para pasar, al cabo del tiempo, al sumidero de los reproches, de las infidelidades, de la desconfianza, del egoísmo…….y nunca me he considerado un fatalista. Simplemente es la constatación desarmante de una realidad cotidiana, perfectamente constatable. Y excepciones hay, desde luego.

Stanley Donen, un auténtico maestro del cine. Coreógrafo y bailarín, íntimo amigo de Gene Kelly, ha firmado (en muchas ocasiones junto a éste) varias de las mejores películas musicales de la historia del cine: solamente por “Singin’ In The Rain” merecería un puesto de honor en el restringido olimpo de los felices creadores del celuloide. Dirige, en 1967, la película que nos ocupa “Two For The Road” o “Dos en La Carretera”.

Nunca estuve preparado para las amenazas del amor. Incluso después de haber visto esta película deslumbrante, nunca me di por avisado. Albert Finney y Audrey Hepburn, una pareja casi perfecta (ya sabemos que la perfección no existe) y su paso por las vicisitudes de la ardua vida en pareja, la vida matrimonial expuesta a los más bajos instintos del alma humana. La amargura muchas veces se disfraza de situaciones delirantes, como la que se produce durante el viaje de la pareja con unos amigos y sus endiablados vástagos.

Y he aquí el estremecimiento: Henry Mancini compuso la perfecta banda sonora que pueda acompañar a una sucesión de imágenes. Una orquestación límpida, melancólica, sugestiva de tiempos pasados irremediablemente perdidos, pero recordados con la nostalgia de trasfondo…..sueños rotos, truncados….la vida, esa implacable roedora de ilusiones, que avasalla las mejores intenciones……..

Sin embargo, a pesar de esta negra amargura que se enmascara en la película y desde la banda sonora de Manzini, existe espacio para la recuperación de la ilusión. En esta ocasión, desde un ángulo más realista, más maduro…….la moderación de la edad, la serena aceptación del otro, del ser humano al completo.

En pleno verano del amor, Donen expone, de manera cruda, la visión más realista de la pareja. Fuera de retruécanos hippies, Donen se planta asumiendo que la vida promete muchas cosas, pero es tacaña en sus dádivas.

Una película fascinante que gana enteros a medida que uno va cumpliendo años. Debe ser que tengo la misma edad, aproximadamente, que la que tenía Donen en el momento de abordar esta película envolventemente mágica.

Categorías:Cine
  1. diciembre 5, 2009 a las 7:57 pm

    De casualidades esta hecho el mundo… me la iba a ver esta noche… jeje. Asi que me ha servido de perfecta introduccion.

    Carpe Diem

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