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Françoise Hardy


Mis hormonas adolescentes se agitaron con violencia cuando descubrí a mi francesita preferida. Debo muchísimo a Juan de Pablos y a su programa “Flor de Pasión”, entre otras muchas cosas, le debo mi gozoso descubrimiento de Françoise Hardy, mi francesita.

La Hardy es una celebridad en Francia, vestigio de los ingenuos tiempos del “yé-yé” francés, tiempos casi inauditos en los que una belleza delicada, casi perfecta, con el inconfundible “charme” de las mujeres francesas, se puso a componer y a tocar la guitarra.

Sí, la Hardy, además de poseer una belleza casi insultante y exultante, componía sus propios temas, sus propias letras. Y cosechó un éxito arrollador, noqueando a otras rivales del ring del espectáculo yé-yé, quedándose para siempre en el imaginario más luminoso de la increíble y majestuosa iconografía cultural francesa.

Bob Dylan, los Beatles y los Stones cayeron rendidos a sus pies, cuando recalaron en Francia en sus primeras giras por el continente. Se fotografiaron con ella, querían conocer a la frágil belleza, casi intocable, que interpretaba y componía temas de una calidad cuanto menos digna de atención.

Y la Hardy sacó discos memorables, con su voz susurrante, lánguida. Su frágil belleza de porcelana me cautivó cuando Juan de Pablos pinchó un tema suyo en su programa. La belleza que entreveía detrás de esa voz acariciadora, recatadamente sexual.

La Hardy conserva ahora su belleza casi intacta. El paso del tiempo la ha convertido, no en un recuerdo de sí misma, sino en una nueva persona que conserva la dignidad que siempre la caracterizó, una dignidad serena e inteligente que acepta los embates de la vida sin despeinarse y conservando un equilibrio interior loable y necesario.

La Hardy sigue seduciéndome con su languidez vocal, con el misterio candente escondido tras su belleza prístina, elegante y diáfana. Y con sus canciones hermosamente interpretadas por una mujer de los pies a la cabeza que desmontó el falso mito de que la belleza sepulta la inteligencia de las mujeres bonitas.

Mi francesita.

Categorías:Las damas
  1. enero 17, 2010 a las 12:28 pm

    (Suspiro)

    Carpe Diem

  2. Sam
    junio 6, 2011 a las 8:47 am

    Lo lamento mucho, muchísimo, pero no es verdad.. nadie puede añorar tanto la juventud como aquellos que fueron tan, tan, tan bellos, rien a faire.. c’est la vie.

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