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Archive for 26 febrero 2010

This Song #44

febrero 26, 2010 2 comentarios

“Put It On Me” compuesta por Ben Harper e interpretada por Ben Harper & The Innocent Criminals. Incluida en su álbum “Lifeline”, publicado en 2007

She eats nectarines with honey
spends her daddy’s money so easy
she cuts cherry pie
while she looks you in the eye
so easy
the innocent naiveté of
hairless cheek
the politics of generosity
make me weak

there’s an assassin out to get me
and they claim that
she’s never missed
the one with an ex-lover
whom she claims
to have never kissed
we turned at twenty paces
for love is a duel
and we stood still as stone
i can’t imagine that
this is in the best interest
of flesh and bone

i’ve been living in the city
for much too long
there’s a neon sign in my mind
flashing right and wrong
i can’t afford your company
i spent my money buying time
i was lost out in the desert while
you were busy swimming in wine

you put it on me
then left me lonely

Categorías:múSica

Soft Touch


Categorías:DarK HoRsE

A Favor De La Memoria Histórica

febrero 25, 2010 1 comentario

Tener un amigo que, cuando lo necesitas, te presta mil euros para pagar el alquiler es una bendición, pero hay regalos más duraderos que el dinero, aunque no muchos. Uno de ellos es un libro porque sus efectos sobre nuestra vida pueden ser perdurables. Cuando Jorge Vigil me regaló hace una semana el libro de Tony Judt titulado “Sobre el olvidado siglo XX” no me libró de un casero ocasional, sino del deudor más peligroso: el desánimo.

Llevaba yo una temporada abatido al constatar el escaso número de escritores, periodistas, profesores, en fin, gente responsable, que compartía conmigo una visión tan poco optimista de la España actual, de su vanidoso gobierno y de sus caprichosas autonomías, cuando de pronto me vi arropado por un profesional cuya opinión se respeta en el mundo civilizado. Un alivio. Tras leer a Judt me pareció entender que no éramos, mis colegas críticos o yo mismo, un cultivo cizañero al que divierte poner a parir el espectáculo gubernamental, un fruto de secano cubierto de espinas que sigue, como en tiempos de Franco, arrastrando su soledad a la manera de un estandarte. Si un producto de regadío tan bien nutrido como Judt decía exactamente lo mismo, aunque referido a objetos de mayor tamaño, cabía la posibilidad de que no estuviéramos del todo equivocados, los incorrectos de esta provincia.

Aunque sea una colección de artículos, algunos ya con una década sobre el título, la poética del libro de Judt, su claro y distinto pensamiento, puede resumirse sucintamente. El “olvidado siglo XX” (así le llama) ha sido uno de los más atroces de la historia de la humanidad. Sus matanzas no pueden compararse, ni en cantidad ni en calidad, a las añejas barbaridades. La gigantesca nube de horror del Novecientos tiene, además, una característica peculiar. A diferencia de los tiempos antiguos, en el siglo XX se expande y domina una fuerza de choque ideológica que desde el caso Dreyfus se denomina “la intelectualidad”, la cual se encarga de justificar todas las salvajadas pretendidamente izquierdistas. De ahí el “olvido” y la buena conciencia.

A comienzos de siglo, tras la primera guerra mundial y la revolución rusa, la parte mayor y mejor de esa intelectualidad europea apoyó lo que se solían llamar “posiciones de izquierda”. Y entonces lo eran. El drama es que a medida que el siglo avanzaba, las “posiciones de izquierda” iban dejando de ser de izquierda y se convertían en mero usufructo de intereses de partido, cuando no económicos y de privilegio. La derecha nunca ha tenido necesidad de justificar sus infamias, no trabaja sobre ideas sino sobre prácticas, pero se suponía que la izquierda era lo opuesto. En la nueva centuria ya no hay diferencia.

Quienes nos hicimos adultos en la segunda mitad del siglo XX y nos creímos parte integrante de esa izquierda que, según nuestro interesado juicio, recogía lo mejor de cada país, no sólo estábamos siendo conservadores y acomodaticios al no movernos de ahí a lo largo de las décadas, sino que fuimos deshonestos. Eso no quiere decir que no hubiera en la izquierda gente honrada y dispuesta a sacrificarse, muchos hubo y algunos murieron en las cárceles de Franco, pero no eran escritores, ni periodistas, no eran, vaya, “intelectuales”. Y lo que es más curioso, aquellos escritores que en verdad eran de izquierdas tuvieron que soportar los feroces ataques de los “intelectuales de izquierdas” oficiales que entonces, como ahora, apoltronados en sus privilegios, eran enemigos feroces de la verdad. Tal fue el caso de Camus, de Orwell, de Serge, de Koestler, de Kolakowski, que se atrevieron a ir en contra de las órdenes del Partido y de la corrección política. Las calumnias que sobre ellos volcó la izquierda aposentada, descritas por Judt, son nauseabundas.

George Orwell

De ellos habla su libro, pero podría haber hablado de otros cien porque cualquiera que osara ir en contra de la confortable izquierda oficial para denunciar las carnicerías que se estaban produciendo en nombre de la izquierda, era inmediatamente masacrado por los tribunos de la plebe. Tachados de fascistas, de agentes de la CIA, de criptonazis o de delincuentes comunes, hubieron de soportar casi indefensos los embustes de los ganapanes. Luego los calumniadores se tomaban unas vacaciones en Rumania y regresaban entusiasmados con Ceacescu. En las hemerotecas constan nuestros turistas entusiastas. Lo mismo, en Cuba. Fueron muchos.

La deshonestidad no afectó tan sólo a los crímenes estalinistas, maoístas o castristas. En un capítulo emocionante explica Judt las dificultades que tuvo Primo Levi para que la izquierda italiana tomara en consideración sus libros sobre Auschwitz, comenzando por el arrogante Einaudi. Y cómo hasta los años sesenta, más de veinte años después de escritos sus primeros testimonios sobre el Holocausto, no comenzaron a horrorizarse los izquierdistas. ¡Veinte años en la inopia, la progresía!

La impotencia de tres generaciones de izquierdoides para defender la verdad se acompañó del triunfo de los héroes de la mentira, desde el Sartre envilecido de los últimos años, hasta el chiflado Althusser cuyos delirios devorábamos los monaguillos de la revolución maoísta. Todavía hoy un valedor de la dictadura como Badiou fascina a los periodistas con un libro sobre “el amor romántico”, cuando es el sentimentalismo tipo Disney justamente lo propio del kitsch estalinista y nazi, su producto supremo. Sigue siendo uno de los más dañinos errores de la izquierda no aceptar que entre un nazi negacionista y un estalinista actual no hay diferencia moral, por mucho que el segundo pertenezca al círculo de la tradición cristiana (y haya tanto sacristán comunista) y el primero al de la pagana (y por eso ahí abunda el fanático de la Madre Patria).

Tony Judt

Ya es un tópico irritante ese quejido sobre el galimatías de la izquierda, su falta de ideas, su desconcierto. ¿Cómo no va a estar desnortada, o aún mejor, pasmada, si todavía es incapaz de admitir honestamente su propia historia? ¿Si sólo entiende la memoria histórica en forma de publicidad comercial sobre la grandeza moral de sus actuales jefes? Aún hay gente que dice amar la dictadura cubana “por progresismo” y el actual presidente del gobierno (uno de los más frívolos que ha ocupado el cargo) se ufana de ello. ¿Saben acaso el daño que producen en quienes todavía ponen ilusión, quizás equivocada, pero idealista, en la palabra “izquierda”? ¿Y cómo puede un partido que alardea de progresista pactar hasta fundirse con castas tan obviamente reaccionarias como las que defienden el soberanismo de los ricos? Dentro de un lustro no quedará nadie por debajo de los sesenta años que se crea una sola palabra de un socialismo fundado sobre tamaña deshonestidad.

No es que la izquierda ande desnortada o carente de ideas, es que no existe. Su lugar, el hueco dejado por el difunto, ha sido ocupado por una empresa que compró el logo a bajo precio y ahora vende que para ser de izquierdas basta con decir pestes del PP. ¡Notable abnegación la de estos héroes del progreso! ¡Cómo arriesgan su patrimonio! ¡Qué ejemplo para los jóvenes aplastados por la partitocracia farisaica! El resultado, como se vio en Francia, es el descrédito de los barones, marqueses y princesas del socialismo. Su inevitable expulsión del poder. Y la destructiva ausencia de ideas en un país que ya soporta el analfabetismo funcional mayor de Europa. Una herencia que enlaza con la eterna tradición española de sumisión al poder llevada con gesto chulo por los sirvientes. Esta vez bajo el disfraz del progreso.

Y mira que sería sencillo que la izquierda recuperara su capacidad para armar las conciencias, inspirar entusiasmo y ofrecer esperanza en una vida más digna que su actual caricatura. Bastaría con decir la verdad y enfrentarse a las consecuencias. ¡Ah, pero son relativistas culturales! Y por lo tanto para ellos la verdad es un efecto mediático.

FÉLIX DE AZÚA

Categorías:aRtícuLos

This Song #43


“Come Prima”, compuesta por Mario Panzeri, Vincenzo Di Paola y Sandro Taccani; interpretada por Golpes Bajos. Incluida en su álbum “A Santa Compaña”, publicado en 1984

Come prima più di prima t’amerò
la mia vita per la vita ti darò
sembra un sogno rivederti accarezzarti
le tue mani nelle mani stringere ancor

come prima più di prima t’amerò
la mia vita per la vita ti darò
ogni giorno ogni istante dolcemente ti dirò
come prima più di prima t’amerò

come prima più di prima t’amerò
la mia vita per la vita ti darò
sembra un sogno rivederti accarezzarti
le tue mani nelle mani stringere ancor

come prima più di prima t’amerò
la mia vita per la vita ti darò
ogni giorno ogni istante dolcemente ti dirò
come prima più di prima t’amerò
come prima più di prima t’amerò

Categorías:múSica

10.000 Fotos Tuyas

febrero 17, 2010 1 comentario

Vodpod videos no longer available.

Ten Thousand Pictures of You from Robin King on Vimeo.

Un vídeo que costó un año de producción, con miles de materiales impresos. Escrito, dirigido y montado por el británico Robin King
Categorías:CartOOnS

Down To The River


Categorías:DarK HoRsE

La Femme D’Hector


En nuestra torre de Babel
¿quién es la más hermosa
la más amable, entre
Las mujeres de nuestros amigos?
¿Cuál es nuestra verdadera niñera
la hermanita de pobres de nosotros
en la mala suerte siempre presente?,
¿Quién es esta hada bienhechora?

R:
No es la mujer de Bertrand
Ni la mujer de Gontrand
Ni la mujer de Pamphile
No es la mujer de Fermín
Ni la mujer de Germán
Ni la de Benjamín
No es la mujer de Honorato
Ni la de Désiré
Ni la de Teófilo
Aún menos la mujer de Nestor.
No. Es la mujer de Hector.

Como a menudo
no tenemos nada para comer
Tenemos siempre más o menos
Las medias acribilladas de agujeros…
¿Quién arregla estas desgracias
con hilos de todos los colores
quién borda, divina modistilla,
Arcoiris en nuestros calcetines?

+R:

Cuando nos cogen con las manos
¡dios bendito! en la masa
y nos envían al retiro
a la prisión
¿Quién es la que, tomando ejemplo
de las virtudes de los perros fieles
se queda delante de la puerta
esperando que salgamos?

+R:

Y cuando uno de nosotros muere
Cuando nos obligan
A sacar de la casa
sus restos mortales,
¿Quién es la que remueve todo París
para que nos hagan, al precio más bajo,
unos funerales fabulosos,
no nacionales, no, pero casi?

+R:

Y cuando llega el mes de mayo
El bonito tiempo del amor
Cuando sin respuesta, en los patios,
Aullamos al amor,
¿Quién es la que se duele mucho
La que nos salta al cuello
La que nos dispensa toda su ternura
Todas sus caricias?

+R:

No le demos los trozos
De nuestros corazones a los cerdos
No perdamos el tiempo
Con los monigotes
No le contemos delicadezas
A los palurdos, a los usureros,
Los patanes, ni los bobos,
Los zopencos ni a los cursilones,

Ni a la mujer de Bertrand
A la mujer de Gontrand
A la mujer de Pamphile
A la mujer de Fermín
A la mujer de Germán
A la de Benjamín
Ni a la mujer de Honorato
A la mujer de Désiré
La mujer de Teófilo
Aún menos a la mujer de Nestor
Sino a la mujer de Hector.

Categorías:GEORGES BRASSENS
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