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La Linterna Mágica #14


Hacía mucho, mucho tiempo que no veía “Baisers Volés” (“Besos Robados”) de François Truffaut y, he de reconocer, que me vi obligado, con alguna reticencia, a volver a verla. Solamente recordaba de esa película a Jean Pierre Léaud , el actor que encarnó en la primera película de Truffaut a Antoine Doinel, personaje inolvidable, uno de los referentes de mi adolescencia, personaje de carne y hueso, con quien sientes fervientemente una identificación casi perfecta. Léaud, una vez más, es Doinel en esta película.

También recuerdo, quizás es lo que más vivamente se mantuvo en mi memoria, la canción que abre la película “Que Reste-T-Il de Nos Amours?” del inigualable e inmensamente influyente Charles Trenet. De mis épocas en Francia, Trenet fue una inspiración que me llevó a otras, nunca antes había podido contemplar cómo todo un país adoraba a un cantante popular: desde el intelectual más asquerosamente petulante hasta el carnicero de la esquina, pasando por artistas tan exquisitos como Brassens, Leo Ferré o Django Reinhardt.

La emoción más punzante se expresa en esa canción, que acompaña a los títulos de crédito iniciales de esta película. Una canción que trata sobre amores perdidos, sobre la melancolía producida por el paso del tiempo, en definitiva trata sobre la fugacidad de los sentimientos, el pasado, tal vez idealizado, irreconocible por momentos. Truffaut, a través de situaciones hilarantes (el diálogo entre el director de la agencia de detectives y el cliente interpretado por Michael Lonsdale) y conduciendo la trama por medio del personaje de Antoine Doinel (un chico callado, reservado, cínico, enamorado de las mujeres, un tanto ingenuo), realiza una reflexión sobre el amor o quizás sobre la ausencia real de eso que se denomina “amor”. Una reflexión que huye de discursos diletantes y se enmarca en una comedia aparentemente ligera, por momentos salpicada de diálogos y situaciones brillantes. Y el escenario, el París de 1968, un París que ahora se nos antoja viejo y decadente, pero deliciosamente cercano, casi como una ciudad de postal y, en ciertos momentos, como un pequeño pueblucho francés…..La intimidad de las calles parisinas, de esos pequeños escenarios reales tan amados por Truffaut.

Doinel busca el amor, pero no halla lo que, de manera casi febril, busca en la literatura, el amor idealizado que nada tiene que ver con la realidad. Precisamente Doinel no parece desenvolverse bien en los tiempos que le ha tocado vivir……..parece alejado de la realidad, se enclaustra en su modesto apartamento de Montmartre, aunque también busca el sexo en prostitutas callejeras. Truffaut parece querer cuestionarse qué supone el amor: impulso sexual, idealización de la mujer….¿qué diablos es el amor?

Truffaut no responde, deja vivir a Antoine Doinel. Su inocencia, teñida de amargura, es la que nos guía a través de dos mujeres: su pretendida novia, una chica estudiante perteneciente a la burguesía parisina, con quien ¿acaba? teniendo una relación formal y anodina; y la mujer de uno de sus jefes, extrovertida, elegante, sofisticada, quien le propone pasar unas horas a su lado, para desaparecer después para siempre.

La elegante suavidad de esta película, de aparente sencillez, ligera, tan refrescante, tan fácil en su alegre contemplación deja un regusto agridulce. La frescura de esta película, la impecable sucesión de acontecimientos, la fluidez suave de la historia y la falta de moralina, convierte a esta cinta en una humilde, callada y escondida obra maestra.

Esta noche, el viento que golpea mi puerta
Me habla de amores muertos
Delante del fuego que se apaga
Esta noche, es una canción de otoño
En la casa que se estremece
Y pienso en los días lejanos

¿qué queda de nuestros amores?
¿qué queda de esos días bellos?

Una foto, una vieja foto de mi juventud
Qué queda de las cartas de amor
De los meses de abril, de los encuentros de amor
Un recuerdo que me persigue sin cesar
La felicidad estropeada, los cabellos al viento
Besos robados
Sueños en movimiento
Qué queda de todo eso
Dímelo
Un pueblecito
Un antiguo campanario
Un paisaje
Tan bien escondido
Y en una nube
El querido rostro
De mi pasado

Las palabras, las tiernas palabras que se murmuran
Las caricias más puras
Las promesas en lo lejano del bosque
Las flores que encontramos en un libro
Cuyo perfume nos aturde
Han desaparecido ¿porqué?

Categorías:Cine
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