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Archive for 25 junio 2013

The Lion Of The Blues


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Hay un tipo en mi ciudad que ejerce y se exhibe como una verdadera enciclopedia musical. Hubo un tiempo en el que regentaba una tienda de discos, de efímera existencia, como viene siendo su mísero destino. Sin poder soportar por mucho tiempo su vanidad musical, bien disfrazada de humildad impostada, supe extraer conocimientos y descubrir a tipos maravillosos de los que desconocía su existencia.

A pesar de su engolamiento, siempre le agradeceré que me descubriera a Bobby “Blue” Bland, el León del Blues, o bien el cantante de “voz tan suave como la seda”, en palabras de su antiguo empleador BB King.

Adquirí, gracias a sus pedantes consejos, un disco con una recopilación de su época dorada, aquella que pasó en la discográfica Duke entre 1958 y 1968 (anteriormente también grabó para Duke intermitentemente): produjo más de 30 “singles” que triunfaron en las listas. Hasta 300 conciertos por año en esa década y un fulminante alcoholismo obligaron a Bobby a parar, hasta que reapareció en 1972.

Influencia evidente en soulmen como Wilson Pickett u Otis Redding, fue adorado por el mundo del rock: Eric Clapton grabó su “Farther Up On The Road”, David Bowie rindió su homenaje con una versión de su “I Pity The Fool”. Van Morrison siempre fue devoto declarado, interpretando muchas versiones de temas de Bland (en el 2000, incluso se subió con Bland al escenario en dos conciertos memorables en el Albert Hall londinense)

En palabras de Morrison: “un tipo con un estilo propio, individualista. No puedo expresar con palabras su fraseo y la manera que tiene de interpretar una canción”

Bland se ha ido de este mundo material hace un par de días, pero el león que supo mezclar soul, blues y gospel como pocos no dejará de rugir de la exquisita y única manera que lo identificó como un avanzado a su tiempo.

Categorías:múSica

Rock’N Roll Fingers


Nicky Hopkins con Keith Richards durante las sesiones de "Exile On Main Street", 1972

Nicky Hopkins con Keith Richards durante las sesiones de “Exile On Main Street”, 1972

“A Classical Pianist With Rock’n Roll Fingers…….” (Klaus Voormann)

El falsificador verano se acerca. Farsante verano. Dentro de su equipaje, siempre contiene recuerdos que arañan el corazón y expulsan sentimientos adormecidos. Por supuesto, la música es culpable de que esta estación, esencialmente espejismo, me devuelva a la verdadera patria del ser humano (como alguien dijo y con quien estoy, parcialmente, de acuerdo) que es la infancia. Y a otros territorios menores especialmente pedregosos

La lectura es un salvavidas, curativa, aunque sea una venda metafórica que se utilice para socorrer y velar, temporalmente, heridas oscuras, arraigadas que se empecinan en perdurar. La música, por el contrario y especialmente, es la que, inevitablemente, me regala el estío, y puede infectar la herida hasta hacerla supurar.

La lectura y la música, esta vez, prolegómenos del impostor, se han confabulado contra mí, una vez que he desempolvado un libro que adquirí durante la fría y ventosa de esta primavera escocesa

El cretino se ha burlado ya de mí. Aunque, involuntariamente, me ha proporcionado el placer de leer el libro de Julian Dawson “And On Piano….Nicky Hopkins, The Extraordinary Life of Rock’s Greatest Session Man”, la biografía fulgurante e intensa de un pianista con un talento excepcional, protagonista excelso de ese ya lejano “Cuarto Oscuro” de mis entrañas, la sección que inventé para mi querido Requesound, en el que repasaba la vida de esas putas insignes, músicos que vendían su don a estrellas de gran relumbre y pomposidad.

Hopkins fue un pianista de formación clásica, pero admirador de Jerry Lee Lewis y Johnnie Johnson. Clave en en el desarrollo de la mejor música británica de mediados y finales de los sesenta, miembro del Jeff Beck Group (The Who, The Kinks, The Rolling Stones, The Beatles Tom Jones, Dusty Springfield, solamente por citar algunas bandas e intérpretes con los que colaboró), fue protagonista, a partir de los setenta de la escena psicodélica californiana, fundamentalmente con Jefferson Airplane y Quicksilver Messenger Service. Pero no todo acaba en este simple resumen. Sus páginas muestran la sórdida explotación de talentos como Hopkins (los Beatles le pagaron seis libras por tocar el piano eléctrico en “Revolution”; los Stones se beneficiaron de muchos de sus arreglos, sin incluirle en los créditos de autoría), su abandono, su caída en desgracia, su versatilidad, sus sucesivas recaídas y resurrecciones….

Hopkins huyó del boato, del estrellato fácil, siempre en la sombra (difícil para un músico que, por ejemplo, se embarcó en la mejor gira de los Stones – según cuentan – por Estados Unidos en 1972), honesto con su música, afable, cooperador, de una inspiración sobrenatural. Como dijo su amigo Bill Wyman, “Nicky Hopkins podía tocar cualquier cosa, fue un genio”. Nicky grabó con los Stones en sus mejores discos de la segunda mitad de los sesenta y principios de los setenta

Camaleónico, supo adaptarse a todas las necesidades de las estrellas sin perder su personalidad. Nadie puede imaginarse la cantidad de canciones eternas en las que Hopkins tocó el piano (y fundamentalmente acústico, casi siempre)

Y, hete aquí que el verano, de nuevo, ataca por la espalda: el libro sobre Nicky me ha hecho recaer en músicas apartadas, en discos que, por obvios, había orillado. Esos con los que solía emocionarme por primera vez, el grandioso primer descubrimiento. En todos ellos, siempre aparecía el piano del bendito Hopkins. Y, casualmente, por una estúpida asociación, casi todos ellos saben al verano, a la sensualidad recién adquirida, al sabor a salitre.

Nicky Hopkins, mis primeros discos, el piano ¿acaso no has tenido suficiente, estúpido?

Nicky al piano eléctrico

Nicky Hopkins, 24th February 1944, Perivale (London – UK) – 6th September 1994, Nashville USA

Categorías:múSica, peRsonaL, PiaNo

Crippled Inside


John George

John Lennon: vocals, electric guitar
George Harrison: dobro
Nicky Hopkins: piano
Ted Turner: acoustic guitar
Rod Linton: acoustic guitar
John Tout: acoustic guitar
Klaus Voormann: bass guitar
Steve Brendell: upright bass
Alan White: drums

Recorded during May 1971 at Ascot Sound Studios, Tittenhurst Park, England.

(Tempo Adante 2/4)

Intro:
(Slide Guitar)
C G7 C G F C
F C7 F Bb F C7 F G

Verse 1:
C C7
You can shine your shoes and wear a suit,
F F7
You can comb your hair and look a quite cute.
C C B Bb A
You can hide your face behind a smile.
A7 D7
One thing you can’t hide,
G7 C
Is when you’re crippled inside.

Verse 2:
C C7
You can wear a mask and paint your face,
F F7
You can call yourself the human race.
C C B Bb A
You can wear a collar and a tie.
A7 D7
One thing you can’t hide,
C C B Bb A
Is when you’re crippled inside.

Chorus:
A7 Am
Well now you know,
Am
That your cat has nine lives, babe.
D7 G7
Nine lives to itself,
C
You only got one,
C Am7
And a dog’s life ain’t fun.
C G7 C
Mamma take a look outside.

Verse 3:
C C7
You can go to church and sing a hymn,
F F7
Judge me by the colour of my skin.
C C B Bb A
You can live a lie until you die.
A7 D7
One thing you can’t hide,
C C B Bb A
Is when you’re crippled inside.

Instrumental:
C
Take it cousin!
(Honky-Tonk Piano Solo by Nicky Hopkins)
C C7 F F7
C C B Bb A
A7 D7 C
C B Bb A

(Repeat Chorus)

(Repeat Verse 1)
[‘You can shine your shoes and wear…’ inadvertently omitted]

Outro:
A7 D7
One thing you can’t hide,
C B Bb A
Is when you’re crippled inside.

(Slow 2/2 Tempo)

A7 D7
One thing you can’t hide,
G G7 C C7 F Ab7 G7 Eb9 C9
Is when you’re crippled inside.
(End)

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