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Desarraigo y Lobotomías


Murray Gershenz

Murray Gershenz

La uniformidad y homogeneidad global, mundial, acrecentada por las técnicas innovadoras, tecnologías y artefactos depredadores del criterio intelectual conformado y fundamentado por sólidas bases asentadas, fermentadas y maduradas, se extiende a todos los ámbitos de la vida y, poco a poco, se va convirtiendo en cancerígena, explosivamente peligrosa, lentamente aniquiladora.

Mi último viaje a lo que sigue quedando de Londres, apenas la semana pasada (ciudad de carácter donde las haya) confirma mi creciente pesimismo al respecto: hordas de turistas vagando como autómatas por lo que, antaño, fue Camden market (los mismos artículos son vendidos en puestos casi idénticos……..el reclamo es indistinto, pero la lógica consumista siempre impera y se impone), un Soho cada vez más dolorosamente lobotomizado por grandes corporaciones mercantilistas, las mismas grandes empresas que dominan el mercado mundial.

Sin embargo, y en barrios poco frecuentados por el turista maleable y lentamente robotizado, topas inevitablemente con tiendas que resisten dignamente, con el orgullo y su independencia sin tacha: su atención se basa en un profundo conocimiento del artículo a la venta, el amor por la mercancía y por el trato humano al cliente se palpa casi de manera física. La tienda se sustenta en el espíritu pasional del ser humano que se esconde detrás del negocio: se cuidan los detalles que aparentan ser nimios, se huye del mensaje homogéneo, se confía en el cliente y se fomenta la búsqueda y la libertad para elegir.

Murray Gershenz, un tipo de 91 años que acaba de fallecer, dueño de “Music Man Murray”, una tienda de música que poseía los mejores atributos que se deberían demandar de un establecimiento de venta, fue el alma pasional que sustentaba la llama del negocio. Gershenz ha sido célebre por mantener el negocio por más de cincuenta años, hasta que, sepultado por las nuevas hordas supuestamente benéficas, de los formatos digitales, se vio obligado a poner a la venta sus más de 300.000 discos, la impresionante sustancia que atesoraba su famosa tienda de Los Ángeles.

Después de infructuosos intentos, al fin pudo vender su escalofriante mercancía al mejor postor (del que nunca reveló su identidad) el pasado junio.

Existe un documental sobre Gershenz , dirigido por Richard Parks. Y créanme, mi inquietud aumenta: si ya se filman documentales sobre el auténtico sabor de tiendas con carácter, con impronta propia, con una personalidad pasional y con criterio detrás, es que todo esto se va a la mierda.

Quizás sea yo mismo quien esté sufriendo un desarraigo propio de la edad. Quién sabe.

Sufrimos de amnesia, mal de superficialidad, fuegos fatuos.

Music Man Murray (movie) from Richard Parks on Vimeo.

Categorías:múSica, peRsonaL
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